¡Feliz día!

Qué sensación tan nueva, me sentía muy cómoda con los 100 días felices, y ahora me adentro en esta nueva aventura con algunas dudas. Pero bueno, el 50% de los votos en la encuesta que hice en el grupo Gente Feliz en Facebook fue para los 100 días de abundancia, así que aquí estoy, ¡lista para la nueva aventura!

¡Comenzamos!

Ayer fue un día abundante porque disfruté de distintos tipos de abundancia.

Disfruté de abundancia de tiempo con mi chico, incluso aunque tuviéramos que trabajar los dos, despertar con él me parece un lujo al que me encanta acostumbrarme.

Como cada mañana, disfruté de la abundancia del tiempo que dedico a mis procesos, disfrutando de mi cama, de mis 15 minutazos de meditación y de mi lista abundante de cosas que aprecio. Otra de las rutinas que me hacen sentir abundante es ver mi cuenta del banco y disfrutar de su crecimiento, del movimiento del dinero, o del deseo creciente de disfrutar mayor abundancia económica. Y las tres opciones son abundantes! Además ayer fue día de crecimiento 😉

Disfruté también de abundancia de trabajo y proyectos nuevos, de una reunión productiva con Majo, que va a ser nuestra nueva rutina diaria (prepárate Majito!)

Aunque no había mucha comida en la nevera, como tengo mentalidad abundante, logré hacer una comida deliciosa. Hice mi primer salmorejo!!! No sabía que era tan sencillo, y estaba delicioso. Y también quinoa con kale y manzana, me estoy convirtiendo en una máquina de la cocina!

Fui caminando al supermercado por la tarde y disfruté de la abundancia de fresquito jiji, y de mis casas favoritas (se ven en la foto, otro día hago una foto con luz), son unas casas con forma esférica muy curiosa. Es increíble como se pueden conseguir creaciones maravillosas desde una mentalidad abundante. Seguro que esa no era la forma más económica de construir, pero aporta tantos otros valores: belleza, innovación, sorpresa, originalidad, curiosidad… Me muero de ganas de visitarlas por dentro!

En el supermercado disfruté de la abundancia de cosas distintas: distintos sabores, distintos alimentos, distintas formas de empaquetarlos…

Y ya en casa disfruté de la abundancia genial de poder ver una película con mi chico, dándome cuenta de que también va a formar parte de mi día a día.

Sí, fue un día abundante!

¿Y el tuyo?

¡Cuéntanos!

Un abrazo

PD: Me he sorprendido, creía que no iba a salir nada!

PD2: Si con los 100 días felices he logrado felicidad abundante, con los días abundantes… ¡Ay madreeeee!!!