100 días abundantes. Día 59

Ayer fue un día abundante.

Porque nos permitimos el lujo de levantarnos a las 11 de la mañana.

Porque Patrick nos preparó el desayuno: un croissant recién sacado del horno con jamón, queso, tomate y espinacas. Mmmm… delicioso!

Porque nos dio por arreglar el jardín, encontramos un sitio estupendo para la madera.

Porque hacía una temperatura perfecta.

Porque los gatos estuvieron disfrutando con nosotros fuera.

Porque se sintió bien el ejercicio físico.

Porque la tierra aquí es súper rica, es como el abono en España. Y su mayor problema es que los árboles crecen demasiado. Ya entiendo por qué los holandeses son tan abundantes, ¡viven con la abundancia bajo sus pies!

Porque estuvimos cocinando nuestra primera quiche lorraine… deliciosa!

Porque terminamos el día con un baño relajante.

Fue un día abundante!

¿Y el tuyo?

Cuéntanos

Un abrazo

Alicia

PD: La foto es del después 😉

PD2: Y me acabo de acordar que he soñado con Copacabana y la Riviera Francesa… ¡abundante!

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2 Comentarios

  1. Carolina a 16 abril, 2018 en 10:36 - Responder

    Precioso patio. ! Un gran y abundante abrazo Alicia.

  2. Ana en su 59 día de abundancia 16 abril, 2018 en 19:48 - Responder

    15/04/2018 – 59 días de abundancia. Domingo.

    Vuelta a casa a Madrid.

    Hoy hemos recogido todas las cositas que hemos preparado para la niña, aparte de nuestros enseres personales.

    Hoy hemos decidido finalmente cambiar la ruta para volver a casa. En vez de volver por la A5, hemos optado por la A4, con el consiguiente cambio de paisaje, de bares, áreas de servicio, restaurantes, etc.

    Disfruté del gran paisaje del parque natural de Despeñaperros, hacía tiempo que no pasaba por allí, y no recordaba lo abundante y majestuosa naturaleza que tenemos en nuestra tierra andaluza, lo abundante que es de recursos y los olivos que se divisaban al pasar por la provincia de Jaén, fascinante, y acompañado del olor de las cooperativas de aceite que abundan en esa provincia.

    En la parada para comer disfruté de mi abundante bocadillo de pan integral con jamón cocido y un tomate partido en rodajas, Qué cosa más rica y tan sencilla a la vez.

    En otra de las paradas me dio por tomarme un vaso de leche regado con un poco de cola cao, hacía tiempo que no tomaba esos polvitos, jejejeje.

    Una vez ya cerca de casa en Madrid nos encontramos con la sospresa de la abundante cantidad de coches que habían alrededor del estadio del Atlético de Madrid, porque había partido. Conseguimos salir airosos de la situación y llegamos tranquilamente a casa por otra ruta alternativa.

    Instalados en casa, ordenamos todo y nos pusimos de nuevo en armonía con nuestro ambiente diario de Madrid. Lo rápido que una persona se mimetiza con los ambientes, y la gran capacidad de adaptación que se posee en el interior.

    Por la noche cenamos un rico sándwich mixto y un yogur, listos para empezar nuestra nueva semana.

    Buenas noches y hasta mañana.

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