100 días abundantes. Día 67

Ayer fue un día abundante!

Porque era un día especial, y usé toda mi capacidad de enfoque para que saliera bien. Medité, hice mis procesos de alineamiento y pedí a mi entorno que me “mimara” lo máximo posible. Y funcionó!

Fue un día abundante porque estoy con mi chico, y fuimos a trabajar juntos a Vidaes.

Porque cuando llegamos nos encontramos con el centro lleno con los alumnos de All Love. Porque me encantó ver a Patrick Zeigler, a Sirley, al bebé, a Daniela, a María de los Ángeles y toda la gente llena de amor que nos recibió con abundantes abrazos.

Porque Johana y Malena estaban en un cole haciendo un taller que fue todo un éxito.

Porque fuimos Patrick, Majo y yo a comer a mi peruano preferido, un restaurante que está cerca de Vidaes, ¡y tenían chicha morada! una bebida hecha con maíz morado, que está deliciosa. Y el ceviche estaba espectacular, y la causa, y un montón de cosas que no recuerdo ni el nombre.

Porque nos fuimos al Marriott Auditorium, Patrick se quedó en la recepción y yo me fui a celebrar ese momento especial. Un taller de Meditación y Mastermind con 40 personas del área comercial de una empresa. Estaba abundantemente nerviosa! Y con una sensación súper agradable de entusiasmo e ilusión. Fue absolutamente magnífico llevar a todas esas personas que no tenían experiencia con la meditación a calmar sus mentes y a descubrir la importancia de la meditación y la visualización en su fuerza y elasticidad. Y ver las caras de alegría cuando empezaban a alinear sus pensamientos con sus emociones fue fantástico. Y sentirme ahí delante de ellos, mostrando todo lo que sé y soy con honestidad y frescura, fue un reto apasionante.

Un pequeño taller que tendrá abundantes consecuencias: algunas las veré y otras no. Y eso me encanta!

Fue un día abundante, porque me sentí muy cómoda en un hotel tan bonito y lujoso, me encontré con el coche más divertido del mundo (el de la foto, sí eso es un coche)

Porque volví a la recepción y estaba mi amor esperándome con su corazón y ojos bien abiertos, y sentí su amor y apoyo totalmente incondicional. Y me derretí en sus brazos <3

Y nos volvimos a coger el coche a seguir un abundante viaje hacia al playa. Llenísimo de risas, de conversaciones profundas y de conexión auténtica. Aderezado con una bolsa de palomitas y chucherías.

¡¡¡Fue un día abundante!!!

¿Y el tuyo?

Cuéntanos, comparte tu abundancia!

Un abrazo

Alicia

PD: Puedo prometer y prometo que este reto funciona

PD2: Si lo estás haciendo, me imagino que lo estás notando tú también.

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Un comentario

  1. Ana en sus 67 y 68 días de abundancia 26 abril, 2018 en 07:39 - Responder

    23/04/2018 – 67 día de abundancia. Lunes
    24/04/2018 – 68 día de abundancia. Martes

    Han sido dos días abundantes de trabajo en la oficina como siempre. Sobre todo con llamadas el lunes que no paraban. Para ver lo positivo de esto, me saltaban tanto en francés como en inglés, finalmente me estoy dando cuenta que no le tengo tanto miedo a coger las llamadas en inglés, me defiendo lo mejor que puedo y si hay algo que no entienda lo pregunto y ya está, no voy a permitir que por eso me altere tontamente y me ponga nerviosa, no merece la pena. Así que me siento abundantemente orgullosa de este hecho.

    El lunes por la tarde decidí ir al gimnasio y me metí a probar una clase de body balance, una mezcla de yoga, tai Chi y pilates. Teniendo en cuenta que hace meses que no practicaba yoga, y que cada vez me veo más pesada ,me sentí un poco patosa, al final me sentí bien porque conseguí llegar hasta el final lo mejor que pude, me llenó de orgullo y de satisfacción salir de allí, necesitaba hacerlo.

    Después me fui a casa a ducharme y disfruté de la espuma abundante del gel que estamos usando ahora, de yogur griego, Qué rico sabe, me embriaga su aroma 🙂.

    Ese día recuerdo que comimos legumbres, Qué ricas me supieron, y por la noche cenamos pescado con guarnición de calabacín, también me supo muy rico.

    El martes, por la mañana y tarde, durante la jornada laboral, lo mismo que el lunes, aunque menos volumen de llamadas, el resto igual. Disfruté de mi comida del mediodía, un plato de ensalada de patatas con atún, huevo, perejil y cebolla, y lo mejor aderezado con el aceite de la lata que le daba un sabor muy jugoso. Durante mi pausa de comida me dio Nando una grata sorpresa, y se presentó allí en mi oficina para comer algo conmigo, yo ya opté por comerme las patatas y el se comió un gran bocata que tenía muy buena pinta.

    Por la tarde asistí a mi cita de revisión del embarazo, ya iba sintiéndome cansada, pero se me quitó todo ese pensamiento en el momento que volví a ver a mi niña en el monitor con su corazón latiendo fuerte y moviendo su cuerpo, que emoción tan intensa sentía 💛💜💚 se me saltaban hasta las lágrimas, como si fuera la primera vez que la habíamos visto. A la vuelta procuraré con Nando para volver juntos a casa y me gusta esa idea porque nos contamos todas las batallas diarias por las que pasamos durante nuestra jornada, tanto laboral como cotidiana.

    Por la noche ya en casa estuvimos viendo la tele un rato, y charlando de nuestras cosas, hasta que el sueño se apoderó de nuestros cuerpos.

    Hasta mañana.

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