Ayer fue un día pichí, estaba malita y no lo disfruté demasiado.

Aún así, hubo momentos felices: cuando mi mami me llevó el desayuno más delicioso a la cama, y me mimó como cuando era pequeña.

Cuando me anularon una cita por la mañana y recordé que las cosas siempre funcionan para mi. No quería anularla e iba a ir con fiebre y todo, pero me escribieron para cancelarla. Eso me hizo feliz 🙂

Me encontré con un antiguo alumno que ha tenido un bebé y me contaba lo preciosa que es la experiencia con los ojos iluminados.

Cuando llegué a casa y una alumnamiga maravillosa me envió una foto en Vidaes con mi libro que acababa de comprar. Vino de sorpresa, y ya me había ido, pero me hizo ilusión igual.

Cuando, después de todo el día me metí en la cama y mis gatitos vinieron a saludarme. Y me di cuenta de que no importa lo mal que me sienta, siempre me voy a querer.

Un día pichí también puede tener sus momentos.

¿Y el tuyo?

¿Cómo fue tu día?

Cuéntanos

Un abrazo

Alicia

PD: Cada vez tengo más claro que ser feliz es una elección

PD: ¿Y tú?