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Lo maravilloso que veo en ti está en  mi

Yo ya lo sabía, ¿y tú?

¿Cómo sería si también lo viviéramos plenamente?

Vivir plenamente esta verdad puede liberarte de tensiones. Vivir desde esta premisa te permite fluir con lo que sucede. Reconocer que eres lo grande que ves te aporta libertad, independencia y capacidad absoluta de creación.

La necesidad se transforma en posibilidad gozosa de encuentro.

El anhelo se convierte en oportunidad de autodescubrimiento

La vida se convierte en un espejo que refleja tu lienzo interior.

Las condiciones externas ya no determinan tu experiencia. Los protagonistas sois tu lienzo, tu pincel y tú.

Cuando anhelo y rechazo están enlazados,  aparecen siempre juntos. Deseo al otro y me desprecio a mi o me quiero a mi y rechazo al otro. Si desprecio al otro, acabaré haciendo lo mismo conmigo y si lo hago conmigo, lo reflejaré en el otro.

Camino sin salida

¿Cómo puede mejorar esto? ¿Cuál es el siguiente peldaño?

Este juego de anhelo y rechazo crea tensiones cuando lo miramos desde muy cerca, si damos unos pasos atrás, desde un punto de vista más general, habitamos un espacio amplio en el que caben nuevas, infinitas posibilidades, donde todo lo que existe es aceptación y nuevas preferencias.

Un espacio en el que acepto lo que es, dando oportunidad a la mejor opción de las posibles, y decido lo que prefiero. Más calma, más facilidad, más suavidad y, a la larga, más avance.

¿Cómo podemos ponerlo en práctica?

1. Cada vez que te encuentres en la tensión anhelo-rechazo, reconócela en tu interior.  Acéptala

2. Decide abrirte a nuevas posibilidades más allá de eso que anhelas y/o rechazas. Tú y el otro sois mucho más que esa tensión.

3. Disfruta de las sorpresas que hay para ti en ese espacio libre de tensiones donde mucho más es posible.

Acepto lo que este mensaje te provoque, ¡y prefiero que te sirva!