Los que vivimos en grandes ciudades solemos andar estresados, a la carrera y sin pararnos un momento a estar con nosotros mismos. Es cierto que no es fácil: mucho ruido, horarios agotadores…

A pesar de este ritmo de vida, también necesitamos un momento para nosotros, relajarnos y volver a conectar. Estar presentes, atentos y volver nuestra mirada hacia dentro, a nuestras sensaciones, sentimientos e intuiciones.

A pesar de las dificultades, podemos encontrar trucos, momentos en lo que poder hacerlo sin salir de la gran ciudad, lo que muchas veces supone un esfuerzo tanto de tiempo como económico.

Me gustaría compartir algunas de estas estrategias para que puedas conectar contigo mismo entre el cemento y el asfalto.

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  1. Medita en un parque

Aunque a veces parezca que no puede ser, en las grandes ciudades existen zonas ajardinadas, parques e incluso grandes zonas verdes sin ruidos alrededor. Localiza estos espacios y aprovéchalos.

Cerca de tu trabajo o de tu casa puedes encontrar un pequeño rincón donde poder sentarte, cerrar los ojos y meditar. En este momento estás contigo mismo.

  1. Camina solo sin rumbo

Una opción muy interesante y que a mí personalmente me encanta es andar por la ciudad sin rumbo fijo, simplemente caminar. Te puedes poner música que te resuene en ese momento, llevar el ritmo caminando e incluso ir fumándote un puro, ¿por qué no?

Un amigo que vivía en Madrid lo llamaba “madridear”. Me gusta la palabra y la suelo utilizar para aconsejar esta forma de conectar con uno dejándose llevar.

  1. Tómate 5 minutos solo en grupo

El Hombre es un ser social y para ello lo demostramos realizando muchas de nuestras actividades en grupo. Muchas veces, cualquier excusa es buena para reunirnos y comer, beber y hablar de todo un poco.

Incluso en estos momentos podemos aprovechar nuestra necesidad de ir al baño para tomarnos cinco minutos de conexión. También podemos “desaparecer” diez minutos y al volver continuar nuestra actividad.

  1. Anda entre la multitud

Otra opción similar a “madridear” pero más difícil es andar entre la multitud haciendo mindfulness. Centra tu atención en tus pasos o en la respiración, se consciente de esta atención y déjate llevar.

Aunque resulte contradictorio, este ejercicio potencia nuestra atención, capacidad de adaptación y centramiento.

  1. Haz una actividad social en solitario

Por último, algo muy gratificante y que suele dar miedo si nunca la has hecho, es hacer una actividad que “socialmente” se considera grupal. Por ejemplo, ir al cine se suele hacer con amigos o en familia, ¿por qué no ir solo?

Incluso a una discoteca o a un concierto de música rock, ¿qué te impide ir solo? Seguramente que te sumerjas mucho más que yendo acompañado. Estos momentos son muy potentes para desarrollar tu capacidad de conexión.

¿Qué otras estrategias se te ocurren para conectar contigo mismo?

Carlos Postigo

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