¿Alguna vez has sentido cerca de ti a una persona pura, que te da la impresión de tener un corazón limpio, sin dobleces y transparente? Este tipo de personas existen y nos rodean. Quizás podamos hablar de entidades crísticas o bodhisattvas…

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Todos somos la misma esencia y por tanto formamos parte de algo en continua evolución y transformación. Este todo unificado nos permite tener la oportunidad de trabajar en nuestro corazón y mostrar nuestro corazón en todo su esplendor.

Este trabajo está a nuestra disposición y podemos emprenderlo en cualquier momento de nuestra vida. Para ello tenemos la capacidad de elegir una serie de actitudes y actos que nos pueden acercar a ese objetivo de Amor.

  1. Sanación

Para tener un corazón limpio lo primero que debemos hacer es eliminar la suciedad que tengamos a su alrededor. Para ello debemos tomar conciencia e ir reconociendo y gestionando lastres, anclajes y culpabilidades del pasado.

Sanar nuestro pasado es vivir nuestro presente.

  1. Intención

Solemos utilizar términos del estilo: “me gustaría”, “ójala…”, “si estuviera en mis manos”, pero pocas veces elegimos la intención profunda del alma para cambiarnos. Esta intención es la fuerza cósmica del espíritu en nosotros.

En definitiva, nuestro seguro mundo es lo más inseguro que existe.

  1. Monstruos

¿Cuántas veces hemos temido enfrentarnos a nuestros propios monstruos? Y ¿no es verdad que cuando lo hemos hecho eran pequeñas e inofensivas sombras que nos han ayudado más que dañarnos?

Nuestros monstruos son la oscuridad carente de Luz, nuestra Luz.

  1. Aceptación

Todos y cada uno de nosotros somos únicos y diferentes. No hay nadie igual que nosotros, por lo tanto tenemos la obligación de reconocernos, respetarnos y sentir la diferencia y unicidad respecto a los demás.

Cuando aceptamos nuestro Ser, aquello que no somos queda incorporado igualmente a nuestro verdadero Ser único.

  1. Transformación

Generalmente hablamos de cambio cuando queremos pasar de un estado actual a uno deseado, pero los seres no solo cambiamos, sino que tenemos la obligación natural de transformarnos, de ir más allá de nuestros límites y descubrir la esencia divina de la que formamos parte.

Nuestra misión es ir más allá de nosotros mismos y nuestra misión.

  1. Humildad

Nuestro ego nos controla. Normalmente solemos estar en sus manos y creemos que somos algo diferente a nuestro Ser. No solo nos lo creemos sino que además le damos entidad y lo llenamos de orgullo. Nos creemos una careta que no existe.

La humildad comprende al ego, le respeta y le convierte en su esclavo.

  1. Amor

De alguna u otra manera todos ofrecemos Amor. Ese ofrecimiento hace que nuestro corazón cada día esté más limpio y preparado para seguir amando cada vez más profundamente. El Amor universal es principio y fin de nuestro existir.

El Amor es la sede de un corazón puro.

  1. Conexión Divina

Tener un corazón limpio es tener conexión directa con Dios. Es ser y sentir a Dios dentro de uno mismo y expresarlo en palabras, gestos y actos que engrandecen al que los realiza tanto como a aquellos que son sus receptores.

Dios habla a través de un corazón puro de Amor.

Carlos Postigo