Ayer fue un día… ¡feliz!

Y no estuvo exento de contraste… ¡para nada!

Las tormentas solares están haciendo de las suyas y tengo medio mundo revolucionao. Pero es pasajero, y sobre todo… ¡es para bien!

A pesar de todo, el día tuvo muchos regalos para mi.

-Un maravilloso desayuno que me regalé y disfruté al máximo

-La sensación de trabajo bien hecho porque la mañana me cundió muchísimo, con sorpresas que estoy deseando contarte.

-Llegar al trabajo y encontrarme sonrisas, abrazos y hermandad.

-Dar un maravilloso curso de maestría con tres lindos seres llenos de vida e ilusión (os quiero, amores)

-Dar una maravillosa clase de yoga social, donde nos divertimos, reímos, compartimos, nos masajeamos y disfrutamos de una rueda de energía ¡que me encanta! (la primera clase es gratis, así que estás invitad@)

-Celebrar la Escuela de felicidad, entrenando nuestra mente hacia el éxito, recapitulando lo bueno que hemos logrado en nuestra vida. Hicimos una meditación maravillosa que nos llevó a seguir construyendo felicidad, desde una sensación de calma tranquila. Conectando con lo mejor de nosotros y compartiéndolo. Ahí me di cuenta de que he aprendido a llevar el contraste con tranquilidad, y eso me hace sentir alegría, y cuando siento alegría, ¡desaparece el contraste!

Mmmm… ¡la escuela de felicidad es mi spa mental!

-Y  ya en casa, tortilla de patata de mi madre, ¡con pimientos!

¡¿Cómo puede mejorar esto?!

Fue un día feliz

Tormentas solares, ¡a mi! 😉

¿Y tú? ¿cómo te fue? ¿qué momentos de felicidad encontraste y disfrutaste?

Me encanta leer tus comentarios y aprendizajes, estamos creando una espiral de felicidad ¡que no va a haber quién la pare!

Ya verás 😉

Un abrazo y feliz día

Alicia

PD: Luego, si tengo tiempo, escribo otra vez porque tengo una sorpresa

PD2: La sorpresa es…

PD3: Una sorpresa, ¡por eso no puedo contártela!