¿qué es acechar?

“_verbo transitivo/verbo intransitivo 1. Observar con atención y con cautela a alguien sin ser visto,

[…] ._”

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Esta es la parte de la definición que más nos interesa hoy. Se relaciona con el cazador, con el estar alerta, tiene también algo de instintivo, animal… ¿no te parece? Quizá por eso los animales sean tan aludidos y valorados en chamanismo, otro día hablamos de eso.

Enlazando con el aquí y ahora del que hablábamos en el artículo anterior y aportando herramienta para, y no sólo teoría: el acechar es la acción (no es intervenir, hacer esto o lo otro… eso, a priori, da lo mismo) Es el “Observador Interno”, si prefieres llamarlo así; a mí me gusta el toque afilado que implica los 5 sentidos y connotación de precisión de la palabra acecho.

De modo que se trata de descubrir, entrenar, afinar y pulir mi acecho.

Objetivo: no responder a lo loco, y llegar a contestar más próximo a mi verdad las preguntas que pueden orientar el caminar de un chamán ¿quién soy, dónde estoy, qué hay en mí aquí y ahora, y qué quiero hacer con ello?

El ideal es hacer tanto músculo en esto que siempre esté en modo ON.

Al principio… el botón de encendido puede resistirse o saltar a la mínima a modo OFF.

Por ejemplo, acechando puedo descubrir –en algún aquí y ahora concreto- que a la pregunta ¿quién soy? la respuesta es: enfado, (no yo haciendo algo con mi enfado, si no: mi enfado con vida propia)… lo que podría de por sí cambiar la perspectiva… Y lo mismo podría darse con cualquier otra emoción que ahora mismo te venga a la mente. Si mi acecho no está activado, con suerte y si evalúo puede que lo vea después… algo es algo.

Lo que interesa a un chamán es el momento preciso, dónde reside la magia. Y contra viento y marea tratará de mantenerse ahí. Usando su acecho.

Si puedo responder con exactitud a quién soy, tengo el poder de expresarlo como quiera. Sabiendo dónde estoy puedo trazar el camino hacia el punto B. Sí sé qué hay en mí, qué estoy vibrando, sé con qué energía cuento. Y si tengo una respuesta para cual es mi punto B…entonces ¡está hecho!

Un rato después…el momento ya pasó, ahora es otro ¡y no lo estoy acechando si me dedico a reconstruir la historia! No digo que no sea útil la evaluación…sólo que mejora si acecho ¿soy ahora arrepentimiento? ¿tristeza? ¿qué hay en mí? y ¿eso es lo que quiero? Son ejemplos…¿vas captando la idea?

¿Cómo se puede entrenar?

A lo largo del caminar chamánico se van desvelando unos principios en la actitud del chamán, son orientaciones (no leyes ni dogmas) emanan de leyes naturales esenciales, las veremos más adelante, en otros artículos.

Por ejemplo, el primero: “no sufrir”; y si yo me planteo aplicarlo de verdad, honestamente, acaba por destapar cosas. ¿Cómo? ¡Acechando! sin darme cuenta me he puesto a mirar si sufro, cuando sufro, si puedo elegir… y todo esto en un Yo y Mis Cosas.

Otra manera se da a través de la palabra del chamán. Importantísimo concepto creativo del que también hablaremos otro día.

Elegir lo que digo momento a momento, obliga a mi pensamiento a funcionar de otra manera y construir (literalmente) nuevas conexiones sinópticas en la red cerebral. Lo que acentúa el acecho. Y más si elijo una forma de hablar soberana, no invasiva y que exprese sólo lo que quiero crear-lo que de verdad quiero que haya en mi vida.

¿Te atreves a poner en práctica?

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Cristina Diez