Me encanta hacer “cosas” por primera vez, tener la sensación de nervio al ver la incertidumbre de cerca, cómo será, cómo me sentiré, saldrá bien? Y tener siempre la satisfacción al mirar hacia atrás, de que ya lo he hecho y toca disfrutar de los frutos de esa nueva experiencia que como siempre, y aunque lo dudara mi estómago, ha salido genial. Y aquí estoy, empezando unos meses de formación práctica como instructora de  yoga en VIDAES, una nueva experiencia, un nuevo reto, con nervios de los de cosquillas en el estómago (y sé que al salir de aquí miraré hacia atrás y hacia delante y sonreiré;-).

El yoga llegó a mí por primera vez en inglés, en Kenia y con un maestro indio, de una manera bastante atlética y menos espiritual de lo que me había imaginado, pero que me hizo click dentro.  Ahora el yoga me acompaña durante años, siendo mucho más consciente de lo que significa para mí, de lo que me equilibra con el resto de facetas de mi persona. La práctica del yoga me ayuda a darme cuenta de quién soy, me ayuda a reconocerme y tomar consciencia de cómo caminar más cerca de mi esencia.

Y tú que me lees, ¿Cómo llegó el yoga a tu vida? ¿Qué reporta la práctica de yoga en tu dia a dia? ¿Cómo reaccionas ante las situaciones “primerizas”?

Nos vemos en Vidaes