Mi Viaje hacia Fuego Sagrado

 

En julio de 2014 recibí una llamada telefónica inesperada a mi centro de Reiki, de un hombre llamado Sone que estaba llamando desde el Tíbet. Había estado meditando en un monasterio cuando mi número de teléfono apareció durante su meditación, dos veces. Dijo que me vio escribiendo dos libros (uno que estaba escribiendo en ese momento). Me dijo que debía dejar ir las cosas que ya no me sirven y que debía meditar a la luz de una llama de vela. Este desconocido continuó contándome más cosas sobre mí y mi vida actual, cosas que él no podía  en absoluto saber. Me inspiró y me sentí muy honrada y un poco desalentada francamente. No sabía qué pensar de ello.

En esa época yo había oído hablar de Reiki Fuego Sagrado y sentía curiosidad por lo que implicaba. Me sentí obligada a aprender más sobre ello y me había inscrito en la clase de William Rand en febrero de 2015. Justo antes de la clase, tuve una lectura de ángeles, hecha por una medium muy dotada y me dijo que meditara a la luz de una llama de vela. Fue entonces cuando me di cuenta que estos dos encuentros mencionaban meditar con una llama de vela,  y eran señales que me dirigían hacia el curso de Fuego Sagrado.

Después, una semana antes de la clase, estaba dando Reiki a los pacientes de una clínica médica cuando vi una llama blanca y azul rodearme completamente, en mi mente. ¡Me sorprendió tanto que casi no podía respirar! Mantener esta visión provocó una tremenda sensación de calor que irradió a través de mi cuerpo, empezando desde la parte posterior de mi chakra del corazón y expandiéndose lentamente hasta abarcar todo mi cuerpo, desde los dedos de los pies hasta la parte superior de mi cabeza. La energía que me llegó era reconfortante y con ella llegó una sensación de gracia. Esta llama blanca y azul continuó rodeándome a lo largo de la semana mientras trabajaba con cada cliente, y no fue hasta al final de la semana que me di cuenta de que estaba conectada con la clase de Fuego Sagrado, al que me había apuntado para la semana siguiente. A estas alturas tenía tres señales muy distintos de llamas antes de mi clase de Fuego Sagrado. Yo sabía que estaba en el camino correcto y estaba lista y emocionada por la aventura que estaba por llegar.

La experiencia de la clase Fuego Sagrado

Cuando llegué al lugar de la clase de Fuego Sagrado me sorprendió la inmensa belleza que me rodeaba. La ciudad de Hana en Hawai es una pequeña joya escondida, que pocos turistas visitan. El centro de William es una hermosa estructura redonda de madera cubierta con ventanas enfrente del vasto océano. Era un refugio perfecto para un retiro espiritual. Conocí a mis maravillosos compañeros y la clase se puso en marcha.

Parte del aprendizaje de Reiki Fuego Sagrado está en las  experiencias o meditaciones guiadas que abren el estudiante a que experimente la propia energía. Durante estas experiencias, recibí orientación sobre cómo usar Fuego Sagrado. Me dijeron que dejara de juzgar, que saliera de mi ego y los apegos y que sanara desde el centro del corazón. También me dijeron que una llama azul y blanca indicaba purificación mientras que la llama naranja-roja significaba sanación.

Durante las igniciones, cuando Fuego Sagrado se impone en el estudiante, sentí que mi chakra del corazón se expandía y un gran calor lleno de paz, irradiaba desde el centro de mi pecho hasta el centro de mi espalda. Fuego Sagrado era tan poderoso que me encontré haciendo respiraciones profundas para crear más espacio para la energía. Me dijeron que Fuego Sagrado es la energía de Cristo y qué al usarlo, estamos aprovechando el poder curativo ilimitado de Jesús. Me sentí bautizada por el fuego y me sentí llamada a un propósito de vida más grande, mucho mayor que yo.

Enfrentando Desafíos con Fuego Sagrado

Poco después de mi regreso de Hana recibí algunas noticias perturbadoras sobre nuestro negocio. Mi marido y yo somos co-propietarios de una tienda y habíamos renegociado anteriormente el contrato de arrendamiento por otros tres años. Cuando volví, el propietario había cambiado de opinión y aumentó nuestra renta en un veinte por ciento en lugar del tres por ciento que ya habíamos negociado. Esta tienda era nuestro modo de vida y un negocio en el que habíamos entregado nuestros corazones durante más de trece años. No teníamos el dinero para firmar el contrato de nuevo y considerábamos seriamente el tener que cerrar el negocio.

Al oír esta noticia, apliqué las herramientas que aprendí de Fuego Sagrado y confié en que esto estaba sucediendo para nuestro mayor bien. Después de una primera reacción de emociones de pánico, ira y frustración me llegó una sensación de paz y calma que no había experimentado antes. Antes de Fuego Sagrado habría entrado en una desesperación total, llanto, lágrimas, gritos y que hubiera afrontado este episodio comiendo y bebiendo desaforadamente. En cambio, cuando sentí estas emociones que empezaban a salir, supe que todo acabaría bien.

Empezamos a pensar en encontrar una propiedad para comprar. Nuestro negocio se encuentra en Silicon Valley, en el norte de California, uno de los mercados de bienes más caros y competitivos del país, por lo que el sueño de comprar nuestra propia casa como un local de negocios era una remota posibilidad. A lo largo de los años, en largas caminatas, mi esposo y yo fantaseábamos en comprar nuestra propia propiedad y tener tanto para el espacio comercial como para mi Centro de Reiki justo al lado. Hablábamos de cómo lo decoraríamos y de cómo eso haría nuestras vidas mucho más fáciles. Sentíamos que esta posibilidad iba a ser real, y empezamos a sentirnos emocionados de que nuestro sueño pudiera realmente llegar a materializarse. De nuevo usé mis herramientas de Fuego Sagrado. Me daba Fuego Sagrado  cada noche y pedí que me guiaran en la dirección correcta. Después de una semana buscando, encontramos una propiedad a sólo una milla de la antigua localización donde estábamos y con dos locales en arrendamiento justo al lado, uno para nuestro espacio de venta al por menor y uno para mi centro de Reiki. No era la propiedad que pensábamos ir a ver, sino uno que vimos al pasar mientras estábamos fuera buscando algo. ¡Fue perfecto! Rápidamente presentamos una oferta y fue aceptada. No sólo habíamos asegurado el futuro de nuestros negocios, sino también nos convertimos en propietarios. Nadie podría aumentar nuestra renta y nunca nos podrían echar. Realmente creo que mi clase del Fuego Sagrado aceleró este milagro. No puedo explicarlo claramente, pero mi intuición me dice que solté algunos de mis bloques, y esto permitió que esta manifestación tuviera lugar. Pero no fue hasta después de la clase que estas manifestaciones finalmente tomaron forma y con tal velocidad que me dejó una sensación inmensa de agradecimiento, y también me sentía un poco mareada con lo rápido que fue todo.

Fuego Sagrado y tener que despedirme de mi papá

Sólo unos meses más tarde, mi padre de 82 años vino a vivir con nosotros. Estaba con cáncer de hígado en su etapa final y mi esposo y yo íbamos a ser sus cuidadores. Había sido diagnosticado el año anterior y se sometió a varios tratamientos y cirugías, pero éstos nunca parecían ralentizarlo. De hecho, en febrero, poco después de mi clase de Fuego Sagrado, mis hermanos y yo lo llevamos en un viaje a Belice para pescar el bonefish, un sueño suyo que había tenido durante la mayor parte de su vida adulta. Tuvo fortaleza, y era independiente y nunca mostró signos de debilidad hasta los últimos meses de su vida. Su enfermedad aceleró rápidamente y en pocos meses, se encontró en cuidados paliativos. Durante esos últimos meses descubrí una fuerza y ​​compasión que no sabía que poseía. Hubo momentos en los que estaba mental, física y emocionalmente agotada, pero seguía teniendo esta sensación de paz y sabiduría ya que yo estaba justo donde debía estar, haciendo lo que se suponía que debía hacer. Mi papá me permitió hacer Reiki con él un par de veces. Él era un devoto católico y se resistía a la idea de Reiki hasta que le hablé acerca de Jesús y Fuego Sagrado. Al contarle mis experiencias durante mi clase del Fuego Sagrado y cómo yo creo que es el Espíritu Santo que trabaja a través de mí, él acordó dejarme hacerle Reiki. Le ayudó a calmar su agitación y las molestias y mi regalo fue una nueva forma de comunicarme con él.  Toda mi vida le tuve a mi lado, pero verlo en este estado vulnerable y dependiente era una nueva faceta para mí. Me sentí honrada de ser parte de su viaje y agradecida por Fuego Sagrado por darme el regalo de la paz y la sanación para mi padre. La noche antes de que él muriera, yo estaba tumbada en la cama con él y estábamos charlando con mi hermana y mi marido. Mi papá había dejado de hablar y estaba casi dormido y nos gesticulaba si necesitaba algo. A medida que pasaba la noche me quedé a solas con él y vi una nube púrpura oscura sobre la parte superior de su cabeza. Supe intuitivamente que era su puente al otro lado y que necesitaba darle Fuego Sagrado y Karuna Reiki para quitar cualquier bloqueo en su viaje. Hice Byosen y suavemente aclaré el espacio sobre su corona y apliqué todos los símbolos y herramientas de Reiki que yo conocía empezando con Fuego Sagrado. Cuando terminé, ya no estaba la masa púrpura que se cernía sobre su cabeza. Murió la mañana siguiente. Yo sabía que Fuego Sagrado le ayudó en su transición y le quitó los obstáculos para pasar al otro lado. Toda la experiencia que viví con mi padre fue una bendición y un milagro. Fuego Sagrado me llenó con un sentimiento de compasión y gracia que yo no había sentido antes. Sabía que todo estaría bien y así fue. Me llenó con un amor incondicional y agradecí a mi padre, a mí misma y por mi familia por este maravilloso viaje juntos. Se que Fuego Sagrado fue la razón por la que sentía la paz y la claridad que me llegó con estos dos eventos tan significativos en mi vida. Antes de Fuego Sagrado me preocupaba el futuro, por los demás y por cosas que estaban fuera de mi control. Con Fuego Sagrado aprendí a confiar, a soltar y a encontrar la alegría y el amor en todas las cosas. Soy una persona diferente, una persona más compasiva y paciente. Todavía lucho con ciertas emociones como la ira y el miedo, pero ya no me afectan tanto como antes. Soy capaz de dejar ir las cosas que ya no necesito, con más facilidad y vivo en un estado permanente de amor.

Fuente: Revista Reiki primavera 2017 (www.reiki.org EE.UU)

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Monique Cudós

Reiki es el Arte de invitar la Felicidad a tu vida

Maestra de Reiki Usui Tibetano, Karuna, Egipcio, Komyo,

Reiki Usui Holy Fire, y Karuna Reiki Holy Fire