Muchas personas abandonan la dieta antes de bajar al peso deseado. Otras consiguen alcanzar el peso que se propusieron pero, pasado un tiempo, recuperan los kilos perdidos. Hay personas que se pasan toda la vida a régimen, probando una dieta detrás de otra.
¿Por qué fracasan las dietas? Quizá, porque los regímenes de adelgazamiento se centran exclusivamente en la comida, olvidándose de un factor muy importante: el emocional. Veámoslo.
Ingesta de hidratos de carbono e ingesta excesiva de alimentos
A veces, comer ciertos alimentos cómo, por ejemplo, hidratos de carbono, o comer en exceso, sin necesidad, se convierte en una estrategia de afrontamiento para evitar emociones desagradables en épocas de especial estrés. Sin llegar a la bulimia, se habla del trastorno por atracón o, simplemente, de los atracones de comida. Los americanos también hablan, simplemente, de “emotional overeating”, lo que podríamos traducir como “comer de más” para evitar un malestar emocional.

El mecanismo es sencillo. Quizá todos lo hayamos podido experimentar alguna vez. Siento ansiedad y me tomo un helado. La descarga de azúcar extra estimula la producción de serotonina, la hormona de la felicidad. De esta manera, ese helado que nos tomamos calma nuestra ansiedad temporalmente, dándonos bienestar.
Y digo “temporalmente” porque, pasado un rato, nuestros niveles de glucosa van a caer en picado (incluso más abajo de lo que estaban antes del helado), haciendo que nuestro cuerpo demande más ingesta. Lo que favorece que un comportamiento puntual, pueda convertirse en un comportamiento recurrente. Dicho en otras palabras, como dulces y eso me hace sentir bien, pero, al rato, me vuelvo a sentir mal, y mi cuerpo demanda que vuelva a comer dulces, entrando en un círculo vicioso. O como una patata frita y ya no puedo parar hasta que acabo la bolsa entera, entrando en esa especie de síndrome de “cuanto más como más quiero comer”.
Hacernos conscientes del “juego” es clave en la solución
Hay quien asocia los atracones de comida con la adicción. Normalmente los atracones no se realizan sobre comidas sanas sino sobre comidas azucaradas, con sal o grasas, etc, sustancias que pueden actuar en nuestro cerebro de manera parecida al alcohol o el tabaco.
Muchos casos de sobrepeso se deben a la ingesta de comidas azucaradas, grasas, productos con trigo o ricos en hidratos de carbono. Productos todos ellos que tiene el efecto de calmar nuestra ansiedad u otras emociones que nos desagradan. La ingesta de esos productos enmascara las emociones desagradables que, incluso, puede ocurrir que no lleguen a aflorar a la superficie. Y la mayoría de las personas que padecen este tipo de sobrepeso no son conscientes de su problema, no son conscientes de que están comiendo para aliviar su malestar emocional.
En EE. UU., los investigadores estiman que el 95% de las dietas fracasan porque no solucionan este problema raíz. Hacernos conscientes del problema, abre la puerta a la solución. Si comer para aliviar nuestro malestar emocional es la toxina, ¿cuál es el antídoto?: aprender a gestionar nuestras emociones de una forma saludable y eficaz. Esto nos conducirá a aumentar nuestro bienestar emocional y a hacernos mucho más fácil adelgazar y mantenernos en el peso deseado.
¿Cómo gestionamos eficazmente este “juego”?
Cuando comer en exceso para evitar el malestar emocional se ha convertido en un patrón habitual, no va a ser fácil desmontarlo. Sólo hablar no parece suficiente para romper ese patrón del “irresistible” deseo de comer cuando se está bajo estrés. Necesitamos usar un método que trabaje con el cuerpo y con sus reacciones y demandas “irresistibles”.
Y este puede ser el método de psicología energética conocido como EFT (siglas de “Emotional Freedom Techniques”), también conocido popularmente como tapping. Con EFT vas a poder trabajar no solo desde lo mental y emocional, sino también desde el cuerpo y desde el sistema energético del cuerpo. Lo que es muy eficaz para aliviar lo que los americanos llaman el “craving”, ese ansia irresistible por comer en un momento dado, y el malestar emocional de fondo que conduce a la ingesta excesiva de comida.
EFT es, ante todo, una herramienta de gestión emocional suave y eficaz. Y será también una compañera eficaz en toda dieta para trabajar la autoestima, reconciliar a la persona con su imagen, vencer creencias limitantes (“no puedo bajar de tal peso” o “a mi las dietas no me funcionan”, etc) o auto-sabotajes del estilo “quiero adelgazar pero como helado”, que siempre van acompañados de una gran dosis de “pegamento” emocional.
¿Deseas saber más sobre esta solución?
Si quieres saber más sobre la solución que aporta EFT Tapping, puedes asistir a nuestro taller gratuito de 1 hora . Además, próximamente, también haremos un curso de 4 horas sobre cómo adelgazar con EFT Tapping.
Un abrazo de corazón,
Ana F Luna
PCC Coach y Máster en Psicoterapia