Anandamayi Ma

Contexto histórico

El mundo

Anandamayi Ma nació en 1896.

Ese fue el año en el que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos modernos en Grecia.

En ese mismo año, con el continente africano repartido entre los europeos, Italia invadió Abisinia (Etiopía)

En España, se convocaron las Elecciones Generales de 5 de abril de 1896  en la minoría de edad de Alfonso XIII, siendo regente su madre María Cristina de Habsburgo-Lorena.

En Argentina se funda el partido socialista, el primer partido político moderno en la historia de Argentina.

En México se produjo la rebelión Chatina por parte de algunos indígenas para protestar por haber sido despojados de sus tierras.

En Bangladesh, cayó la bola de granizo más pesada registrada y pesaba 1 kg.

 La India

Anandamayi Ma nació en India a finales del siglo XIX. En esa época en India nos encontramos con la ocupación británica, el sistema de castas y una gran necesidad de reforma social.
En estos momentos, la industria india era todavía artesanal, y tuvo que sufrir la competencia de la industria manufacturera británica, careciendo de protección aduanera, ya que el poder político estaba en manos de los ingleses. En los campos, la presión de los cultivadores británicos obligó a los campesinos indios a dedicarse, junto a los tradicionales cultivos de subsistencia, a los nuevos cultivos industriales, como los del índigo, el algodón y el té. Una economía que durante siglos había sido exclusivamente agrícola y de consumo, basada en la autosuficiencia en el nivel de la aldea, comenzaba lentamente a transformarse en una economía basada en el cambio y la moneda.
La situación de los campos se alteró gravemente a causa de las reformas de los ingleses en las relaciones territoriales. Por influencia de la concepción occidental de la propiedad, por conveniencia administrativa y también por la convicción de introducir un elemento de estabilidad en los campos y de asegurarse un apoyo político, los administradores de la Compañía decidieron reconocer y proteger con leyes y tribunales la propiedad individual de la tierra. La propiedad de las tierras se ofreció a los intermediarios, lo que acabó desestabilizando la vida agrícola. La introducción de productos manufacturados occidentales a bajo precio acabó de arruinar a los campesinos al provocar también una crisis en el artesanado rural y destruir la trama de relaciones económicas en el interior de la aldea India.

 

Los movimientos reformadores buscaban aliviar la situación en la que se encontraba la sociedad hindú, encontraron dos maneras de hacerlo y de dividieron: los revitalistas, buscaban alcanzar la plenitud recuperando la tradición y los modernizadores que aceptaban el modelo occidental.  Raja Rammohan Roy fue pionero de la Edad Moderna y padre del Renacimiento indio, sus principios eran  “libertad individual, unidad nacional, solidaridad, colectivismo y relaciones sociales”

Sus métodos de trabajo fueron adoptados de misiones: Reuniones para rezar, leer o debatir, enseñanza para seres atrasados (según sistema de castas), trabajo pastoral y trabajo médico

Se crearon distintas asociaciones que no tenían apenas influencia en la política británica, pero servían de contrapunto al radicalismo en la conciencia política musulmana.

Bengal Oriental

Aunque profundamente rural, el entorno bengalí se estaba desarrollando con una nueva vitalidad cultural, produciendo también grandes figuras espirituales, como Ramakrishna y Vivekananda. Aunque sólo ecos muy vagos de todo ello hubieran llegado al distrito de Tripura, la cultura popular local alimentaba la imaginación de los bengalíes de la aldea. Existe un lirismo inherente en esta cultura rural que se percibe en los escritos del gran poeta bengalí moderno Rabindranath Tagore. En su Glimpses of Bengal, escribe Tagore: «El flujo de vida en la aldea no es veloz, pero tampoco enteramente inactivo o inerte. Trabajo y tiempo libre andan al mismo paso, como si caminaran juntos de la mano… Parecen armonizados en una música tranquila, soñadora e impregnada de patetismo, algo inmenso, pero también contenido». En un ensayo sobre las aldeas de la India, «The Robbery of the Soil», Tagore compara la aldea con la figura de una mujer: «En sus manos está la cuna de la raza. Están más cerca de la naturaleza que las ciudades y están por lo tanto en un contacto más estrecho con la fuente de la vida. Tienen la atmósfera que posee un poder natural de sanación. Como las mujeres, satisfacen las necesidades elementales de la gente, con comida y alegría, con la simple poesía de la vida y con esas ceremonias de belleza que la aldea produce espontáneamente y en las que ella se deleita». Richard Lannoy, devoto de Anandamayi Ma y escritor de un libro sobre su vida recuerda la zona como “… en medio de los campos, lejos de cualquier aldea, pasamos el día en la tierra apisonada, en el exterior de su sencillo hogar. Lo que más recuerdo es la misma tierra: nos sentamos sobre la tierra quemada por el sol con la perspectiva, próxima al suelo, de los terrones de los campos arados extendiéndose hasta el infinito bajo un cielo inmenso. Aquella vista desnuda se abría a un vacío limpio de todo, salvo de la omnipresencia de Dios.”

Kehora

Anandamayi Ma nació en Kehora, una diminuta aldea del interior de Bengal Oriental (el actual Bangladesh). Por aquel entonces, en una aldea tan remota, casi no se notaba la influencia británica. La población de la aldea era predominantemente musulmana. Afortunadamente, en aquella época, las relaciones entre éstos y los hindúes eran armoniosas sin existir brotes de violencia como los que se sucederían en el siglo XX. La mayoría de los musulmanes eran hindúes de castas bajas convertidos al Islam, pero que conservaban algunas prácticas hinduistas, hasta tal punto que había algunos musulmanes devotos de la madre Kali. De todas formas, las restricciones de las castas hindúes impedían que se estableciera un contacto más íntimo entre ambas comunidades.

 

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Algunos devotos han viajado a la pequeña aldea donde nació Mataji y comentan “Es una aldea muy pacífica y acogedora en una zona hermosa, muy llana, con muchos campos pequeños alrededor de cada pequeña aldea. El suelo es arenoso, muy suave y ligero para los pies desnudos, ¡y eso es agradable! Hay varias charcas alrededor de Kheora y muchos pequeños claros en el arbolado impregnados con la atmósfera intensa del lugar. La aldea es demasiado pequeña para tener una mezquita, pero todavía queda un santuario hindú muy sencillo, reducido tan solo a cuatro paredes. En conjunto, una aldea de aspecto delicioso. Casi indistinguible de otras muchas. ¡Qué pequeña es!”

 Su familia
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Los padres de Anandamayi Ma eran fervientes vaisnavas y seguidores del sistema de castas. Su padre Bipin Bihari Bhattacarya, perteneciente a una distinguida familia de brahmanes, dedicaba la mayor parte de su tiempo a las prácticas espirituales, su favorita el canto devocional. Pasaba largas temporadas fuera de casa porque se apuntaba a sesiones de kirtana en grupo o a peregrinajes a lugares sagrados. . Los bengalíes son muy musicales; el canto, más que cualquier otra forma de arte, es el principal vehículo para la expresión de su naturaleza emocional, el desarrollo de su exquisita lengua y la causa principal por la que la cultura espiritual de la zona fluye de forma tan fecunda. Su madre, Moksada Sundari, contaba con pandits entre sus antepasados. Moksada Sundari compartía con su marido su afición por los cantos espirituales y hasta llegó a alcanzar cierta fama por algunos que había compuesto.

Biografía
Ma nació en 30 de abril de 1896 en Kheora, Bengala Oriental (ahora Bangladesh). Era la segunda hija, nacida tres años después de la primera, la cual falleció con nueve meses. Se dice que, antes del nacimiento de Anandamayi Ma, Moksada Sundari tuvo frecuentes sueños en los que se aparecían dioses y diosas. Recibió el nombre de Nirmala Sundari (belleza inmaculada). Ella nunca gritó; estuvo pacífica y radiante, y más tarde sorprendió a la gente por recordar el nombre de personas que estuvieron presentes en el momento inmediato de su nacimiento. Se crió en un ambiente de extrema sencillez, en el límite de  la pobreza, ya que como el padre no era un buen sostén económico y la familia era cada vez más grande (4 hermanos y 2 hermanas más), tenían que vivir de lo que producían unas pequeñas tierras que poseían. Menos mal que Moksada Sundari era un ama de casa muy competente, capaz de hacer milagros con un presupuesto tan reducido. Por esta precariedad económica, Nirmala no pudo ir a la escuela ni 2 años. Sin embargo, la agudeza de su mente dejó muy impresionado al maestro.
Muchos años más tarde, Anandamayi Ma comentaría “De algún modo, yo siempre me estudiaba por casualidad lo que nos iba a preguntar el profesor, por lo que siempre me encontraba bien preparada, aunque hubiera faltado mucho a clase. Cuando no conocía una palabra, el significado correcto se me aparecía de forma espontánea…”
Anandamayi Ma no tuvo una formación académica. Aunque sabe escribir, autografía los libros poniendo un simple punto, de lo cual a veces comenta “esto lo contiene todo”. Nunca le interesó leer ningún libro, lo cual, junto con otro caso de analfabetismo, el de Ramakrishna Paramahansa, demuestra que la sabiduría no depende de lo que se aprende en los libros. En una ocasión, la Madre rebosante de dicha comentó “Cuando alguien desea realmente a Dios y nada más que a Dios, en su corazón lleva escrito su libro y no necesita ninguno salido de la imprenta”
Éste y otros signos sugieren que era una niña un poco inusual, pero como nadie comprendía lo que estos signos podían presagiar, pasó por una niña corriente. Entraba curiosamente en trance cada vez que escuchaba música kirtan o el canto musulmán del Namaz. Y una noche, sin que nadie lo advirtiera, se sentó fuera de la tienda de unos misioneros cristianos para escucharles cantar himnos en un estado de éxtasis solitario. Cuando creció, los estados extáticos de la niña se hicieron más evidentes y mucha gente llegó a considerarla retrasada; la propia Didimá decía a menudo que era una simplona.
Por las apariencias externas, Nirmalá Súndari era agradable y bella, con carácter despierto y risueño. La población de la aldea era predominantemente musulmana, y las relaciones entre éstos y las familias hindúes eran completamente amistosas. Los musulmanes llevaban a menudo a la niña en brazos, y este afecto ha permanecido a través de los años. Incluso ahora, la población musulmana de Kheora se sigue refiriendo a ella como «nuestra Ma».

Nirmalá era llamativamente dócil, sumamente obediente, con un vivo sentido del humor, aunque a veces parecía “distraída”

Matrimonio
En 1909, cuando apenas tenía trece años, y como era entonces costumbre, Nirmalá Súndari fue casada con Ramaní Mohan Chakravarti, que sería conocido más tarde como Bholanath, o Pitaji. Él era mucho mayor que ella, y en el momento de su matrimonio trabajaba en el Departamento de Policía, aunque perdió su empleo poco después. Estuvo entonces alternativamente con y sin trabajo, situación que se hizo habitual, encontrando un puesto como jefe de estación o trabajando como jardinero. Hombre bien parecido y amable, debía contribuir al cuidado de Nirmalá Súndari con una bondad incondicional. Mientras tanto, la novia niña era acogida en la familia del hermano mayor de Bholanath, donde permaneció hasta los dieciocho años. Según era habitual en la época, tuvo que soportar la muy dura prueba de pasar de una infancia despreocupada al papel de joven nuera, inexperta y profundamente tímida; esquema familiar de pesado trabajo doméstico, de dureza incesante y disciplina severa. Cocinaba, limpiaba, llevaba agua del estanque, cuidaba de los niños y servía a su cuñada con paciencia y modestia ejemplares. En palabras de la que fue su devota por mucho tiempo, Bíthika Mukerjí: El trabajo duro es la suerte de las mujeres campesinas no sólo en la India, sino en todo el mundo. Lo que separa a Sri Ma de todas las niñas que están en situación similar es el hecho de su total adecuación, un poco fuera de lo normal, por decirlo así. Permanecía continuamente alegre, de buen humor y más que deseosa de llevar sobre sus hombros la carga de los otros. Nada era una tarea penosa para ella. Su temperamento sereno y ecuánime no se alteraba nunca por el descuido o un tratamiento injusto por parte de los mayores […] Llevó tiempo a las personas perspicaces comprender que Sri Ma era obediente, pero no sumisa ni sugestionable. Su compasión sin límites se derramaba en preocupación por todo el que entraba en la órbita de sus servicios: familia, vecinos, sirvientes, así como animales y plantas, sentían el toque magnético de su interés innato por su bienestar. Tenía también un sentido del humor muy vivo y travieso […] Siempre tuvo un aura de perfección a su alrededor, pero de una forma u otra nunca abrumaba a sus compañeros. Muy al contrario; por sus maneras amables y su pronta sonrisa se hacía querer por todos los que entraban en contacto con ella.

Anandamayí describe personalmente este período de su vida: Este cuerpo ha vivido con padre, madre, marido y los demás. Este cuerpo ha servido al marido, por eso puedes considerarlo esposa. Ha preparado platos para todos, por eso puedes considerarlo cocinera. Ha hecho todo tipo de limpiezas y trabajos domésticos, por eso puedes considerarlo sirvienta. Pero si lo ves desde otro punto de vista, comprenderás que este cuerpo no ha servido a nadie sino a Dios. Pues cuando yo servía a mi padre, madre, esposo y los demás, los consideraba simplemente como diferentes manifestaciones del Todopoderoso y como tal los servía. Cuando me sentaba a preparar la comida, lo hacía como si fuera un ritual, pues la comida cocinada estaba, en definitiva, destinada a Dios. Todo lo que hacía lo hacía en un espíritu de servicio divino. Por tanto, no era muy mundana, aunque siempre estuviera metida en asuntos domésticos. No tenía más que un ideal: servir a todos como a Dios, hacer todo por Dios.

Cuando tenía aproximadamente diecisiete años, Nirmalá fue a vivir con su esposo a Ashtagram. Fue aquí donde un vecino devoto, Harakumar, desarrolló la costumbre de dirigirse a ella como «Ma» y de postrarse ante ella mañana y noche. «Ma» es un nombre afectuoso y respetuoso para una anciana, no necesariamente la propia madre; pero se utiliza también como manera de dirigirse a un cierto tipo de mujer santa en Bengala, donde el culto a la Diosa es el más extendido. Un día, Harakumar declaró: «Ya verás, hija mía, ahora sólo yo te llamo Ma, pero un día todo el mundo te llamará Ma». Durante su estancia en Ashtagram, se observaron por vez primera extraños estados en su cuerpo durante el canto del kirtan, y estos bhavas, o trances extáticos, debían convertirse en el aspecto más sorprendente de su conducta durante unos ocho años. A veces se quedaría muda e inmóvil después de cantar los nombres de las divinidades. Durante el kirtan, su cuerpo se quedaba rígido y entumecido.
Aunque Nirmalá Súndari era tan amable y servicial como la persona más exigente pudiera desear, la naturaleza extraordinaria de su carácter y de su habilidad en la realización de todas las tareas nunca se puso seriamente en discusión. Pero era muy tímida e iba siempre muy velada, más de lo que era costumbre. También en esa época empezó a entrar en estados de samadhi (estado de total retiro interior), pero la gente no podía comprender lo que sucedía. «A veces esos estados se producían mientras cocinaba», cuenta Gurupriya Devi, «y la gente pensaba que aquella nuera era muy soñolienta. A veces el arroz con dal se le caía al suelo. Entonces la esposa de su cuñado la regañaba. Ma se levantaba avergonzada, ordenaba todo y cocinaba de nuevo». Estos incidentes no cambiaron gran cosa su conducta general, y la gente sencilla, desconocedora de lo que tales cosas anunciaban, pasaba fácilmente por alto este aspecto de su vida.
En 1918, Bholanath fue trasladado de Ashtagram a Bajitpur y después estuvo empleado sólo intermitentemente. Este hombre paciente, bondadoso y apuesto, se vio enfrentado a un desafío inesperadamente grave en su fidelidad como esposo a su extraordinaria y joven mujer. La encontró rodeada por un aura de tan venerable santidad que impedía cualquier relación física. Retrospectivamente, no parece apropiado describir la vida matrimonial de esta pareja como de pureza y celibato porque esas cuestiones ni siquiera se llegaron a plantear. Como la misma Anandamayí señaló muchos años después: En el momento de mi matrimonio, me dijeron que debía respetar y obedecer a Bholanath. Por consiguiente, le di el respeto y obediencia debida a mi padre. El mismo Bholanath también se comportó como un padre para mí. Desde el principio, parecía tener una fe absoluta en mí. Parecía estar convencido de que todo lo que yo pudiera hacer tenía que estar necesariamente bien. Y en otra ocasión, añadió: Hubo un tiempo en el que este cuerpo trató de realizar al pie de la letra todo lo que Bholanath pedía. Pero cuando él vio que este cuerpo se quedaba rígido, que era incapaz de realizar cierto tipo de acciones mundanas, incapaz de soportarlas, él mismo retiró gustosamente su petición.

La familia de Bholanath se dio cuenta de que sería imposible para él  llevar una vida de hogar convencional, instalarse y tener hijos. Pensaron que era su deber exhortar a Bholanath a casarse de nuevo. Bholanath se negó rotundamente a considerarlo, afirmando con notable paciencia que estaba muy satisfecho con la situación en que se encontraba.

Sadhana

Durante los siete años que van de 1918 a 1924, cuando la pareja permaneció en el municipio de Bajitpur, Nirmalá Súndari pasó por las experiencias, procesos y técnicas de una sádhana, o práctica espiritual, intensiva, que se realizaban con objeto de prepararse para la realización del Sí.

Anandamayi cuenta “Un día en Bajitpur yo había ido como de costumbre a la charca de cerca de la casa en la que vivíamos para mi baño diario. Mientras vertía agua sobre mi cabeza, el kheyala (pensamiento espontáneo)vino a mí: «¿Qué pasaría si adoptara el papel de sádhika?»; y así empezó la lila (juego sagrado).”

El primer punto que hay que subrayar es que todo el proceso ocurría espontáneamente, sin ninguna enseñanza de por medio. No había nadie a su alrededor para ayudarla aun cuando ella lo hubiera querido. Ni tenía ningún conocimiento anterior, ni manuales, ni lecturas en una biblioteca; la instrucción en esas materias no es normalmente asequible en la India rural; los adeptos se reúnen en centros, y Anandamayí no estuvo en relación con éstos hasta después de que todo el proceso hubiera sido completado. En sí mismo, el hecho de que ella fuera íntegramente autodidacta la distingue como un caso extraordinario.

Todo lo que sabía era cómo repetir los nombres del Señor —Hari en su caso—, según había aprendido de su padre. Ella lo hacía siempre que estaba libre, pero Bholanath estaba perplejo. «¿Por qué repites los nombres de Hari (Vishnu)? No somos váishnavas, somos shaktas (adoradores de la Diosa)».
«Entonces, ¿qué quieres que haga? ¿Debo repetir los nombres de Shiva?» «Sí, puedes hacer eso», contestó Bholanath.
Todo le parecía bien.

Después de sus tareas domésticas ella adoptaba varios ásanas y mudras yóguicos (posturas y gestos de las manos). Bholanath conocía algunos, pero la total variedad de estos procedimientos y la rapidez con que pasaba por ellos estaba mucho más allá de su comprensión. Él estaba asombrado, cautivado y sorprendido, pero nunca asustado. Era evidente para él que esos movimientos yóguicos se producían involuntariamente. Refiriéndose a la espontaneidad de esas kriyas (acciones creativas), Anandamayí dijo más tarde: «Si tratara de ayudar a mis miembros al realizar el ásana, la secuencia de los movimientos se vería automáticamente trastornada». También dejaría claro que ella era meramente un testigo de todas esas actividades. Todos esos ásanas y todo lo demás no se realizaban por mi propia voluntad. En efecto, yo era incapaz de hacer algo con mis propias manos. Veía que este cuerpo se doblaba y realizaba diversos ásanas. Cada día se realizaban varios ásanas. Un día, se produjo un ásana particular, pero en otra ocasión, cuando de nuevo comenzó el ásana, yo pensé que observaría lo que sucedía. Di una ayuda extra con mi mano y lo reajusté ligeramente. Esto me provocó un brusco tirón en la pierna y me hice daño. Incluso ahora la siento sensible en ese lugar. En aquella época, yo no sabía lo que eran los ásanas, pero varias clases se formaban por sí mismos. Hasta entonces no había sido informada por nadie sobre cuántas clases de ásanas existían ni cuáles eran sus nombres. Después de eso, empecé a escuchar y a comprender claramente desde dentro lo que ocurría. El cuerpo estaba siendo girado y retorcido para realizar ásanas de tal manera que carecía enteramente de huesos y sólo así le era posible contorsionarse de este modo. Se doblaba en desorden en todo tipo de posiciones. La cabeza se doblaba hacia atrás y permanecía tocando la mitad de la espalda. Las manos se doblaban tan bruscamente que observarlo resultaba asombroso.

Este cuerpo no ha seguido solamente una línea particular de sádhana, sino que ha cubierto todas las líneas conocidas. Pasó por las diferentes modalidades de práctica mencionadas por los sabios de los tiempos antiguos. Este cuerpo pasó con éxito por nama sádhana, hatha yoga con sus numerosos ásanas y por todos los yogas, uno tras otro. Para alcanzar un estado particular siguiendo sólo una de esas vías, un individuo ordinario puede tener que nacer una y otra vez, pero para este cuerpo era cuestión de segundos. Además, las diferentes formas de sádhana que se ha visto practicar a este cuerpo no estaban destinadas a él; estaban destinadas a todos vosotros.

Este cuerpo no tiene ningún deseo, ninguna intención ni propósito determinado; todo ocurre espontáneamente.

Si este cuerpo os habla o se ríe o se acuesta para dormir, o si se deja caer al suelo y va de acá para allá, como a veces sucede durante el kirtan, no importa en cuántos estados y condiciones diferentes pueda parecer que está, pues permanece siempre en el estado único. En efecto, todo surge del único Ser.

Durante esos períodos de sádhana lila intensiva se olvidaba de todo. Ni siquiera un agudo dolor físico la afectaba. A veces, cuando se empeñaba en complicadas posturas yóguicas, su larga melena negra se enredaba con sus miembros y los cabellos eran arrancados de raíz. La mayor parte de las veces la sádhana se producía por la noche, pero su persona cambiaba también durante el día. Parecía muy distante, y sus compañeras habituales, desconcertadas y aprensivas, la evitaban. Lamentaban que aquella niña tan encantadora y amable hubiera sido poseída, a sus ojos, por espíritus malignos. Esta opinión ganó terreno y se aconsejó a Bholanath de diversas maneras que consultara a médicos y ojhas (personas que expulsan a los malos espíritus). Sintiéndose impotente frente a la crítica adversa, finalmente Bholanath aceptó, pero no pudieron «curar» a Nirmalá Súndari. Un médico con alguna experiencia en histeria religiosa pensaba que no había nada patológico en su conducta. Aconsejó a su marido que la protegiera de la curiosidad pública, ya que estaba claramente en un elevado estado espiritual.

La noche de luna llena de agosto de 1922, Nirmalá Súndari pasó por los actos de la iniciación espiritual; ella sola. Tenía 26 años. No había elementos exteriores y ella misma era Guru, Mantra e Ishta (divinidad elegida). Durante los cinco meses siguientes su sádhana se hizo más concentrada e incluía la pronunciación de la sílaba «AUM» y la recitación de mantras, aunque no tenía conocimiento previo de sánscrito ni de mantras. La noticia de todo esto llegó a otros miembros de la familia. Llegado para verla realizar su sádhana, su tío se exasperó, preguntando: «¿Qué sucede aquí?». Volviéndose a Bholanath, inquirió: «No ha recibido ninguna iniciación ni nada por el estilo, ¿qué es, entonces, todo esto que hace? ¿Por qué no le dices nada sobre ello?». Al instante, la expresión de Nirmalá cambió, y habló con aspereza: «¿Qué quieres decir? ¿Qué es lo que te imaginas?». Él miró cuidadosamente su ardiente expresión y retrocedió con miedo, dejando escapar: «¿Quién eres tú?». La sorprendente respuesta que salió de los labios de Nirmalá le sobresaltó: «Purna Brahma Narayaní». Dado que esto significa «el Ser absoluto incondicionado», o algo similar, su respuesta provocó que Bholanath le repitiera la misma pregunta y con igual brusquedad, a lo que llegó la respuesta: «Mahadevi» (la Gran Diosa).
A la pregunta de Bhaiji sobre quien es Anandamayi, su contestación fue:
“Si hubiera conciencia del yo en mí, podría expresar quién soy. Como no la hay, soy lo que tú decidas decir sobre mí.”
Bholanath fue su primer iniciado, el segundo sería Bhaiji muchos años después, y luego nadie más hasta su ancianidad.

 

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Sus primeros devotos, su marido está a la derecha

Desde diciembre de 1922 Nirmalá entró en maunam durante tres años, es decir, hizo un voto de silencio, procedimiento enteramente normal adoptado por muchos
sádhakas serios. De vez en cuando, dibujaba un círculo alrededor de sí y entonces pronunciaba mantras o hablaba en lenguas ininteligibles. Después de la glosolalia, podía hablar durante un rato y luego volver al silencio. No había reglas ni tiempos fijados para esas ocasionales interrupciones de su silencio.
Durante el período de sádhana lila, Nirmalá Súndari pasaba días sin comer y sin ni
siquiera beber una gota de agua. No sentía ningún deseo de comer hasta que una fase particular del proceso yóguico había cesado. Durante esos períodos de ayuno completo o parcial, su apariencia era brillante y alegre, su cuerpo ágil, lleno de salud y vigor como de costumbre.
“Una vez este cuerpo permaneció con vida con tres granos de arroz al día durante cuatro o cinco meses. Nadie puede vivir tanto tiempo con esa dieta minúscula. Parece un milagro. Pero ha sido así con este cuerpo. Ha sido así porque puede ser así. La razón de esto es que no todo lo que comemos nos es necesario. El cuerpo recoge solamente la quintaesencia de la comida, el resto es expulsado. Como consecuencia de la sádhana el cuerpo llega a estar tan integrado que aunque no tome físicamente ningún alimento, puede absorber de lo que le rodea todo lo que necesita para su mantenimiento.”

Desde 1926, y durante el resto de su vida, no pudo ya alimentarse por sí misma. Cada vez que trataba de llevar comida a su boca, su presión se aflojaba y la comida se escurría de sus dedos. Esto no se debía a ninguna enfermedad. Por eso, se dispuso que quien la alimentara, una vez durante el día y otra vez por la noche, le diera solamente la comida que se podía coger con la punta de dos dedos. A días alternos bebía también una pequeña cantidad de agua. De esta manera, pasaron cuatro o cinco meses. Por naturaleza ella necesitaba muy poco alimento
EN 1924, Bholanath obtuvo un empleo como director de los Shahbagh Gardens de
Dhaka. Nirmalá descubrió pronto un viejo templo de Kali y la pareja estableció allí
su residencia, junto a un enorme árbol desarraigado (un ejemplar de Ficus religiosa) del que, simbólicamente, crecían ramas nuevas en una recreación de sus orígenes. Según Nirmalá, el templo de Siddéshwari había sido un lugar de shakti sádhana desde tiempos antiguos y aquel sitio sagrado había estado asociado con el gran sabio del siglo VIII Shankaracharya. Había habido sádhakas, incluido Bholanath en una vida anterior, que habían realizado allí tapasyá (austeridades ascéticas). Esta estancia en Siddéshwari coincidió con el período de maunam de Nirmalá. Tal como se estaban desarrollando las cosas, es evidente que Nirmalá pensaba instalarse allí y establecer su primer áshram. Instalarse en cualquier lugar es una decisión seria; fundar un áshram, especialmente un primer áshram, es un paso aún más trascendental. Construir un áshram no es sólo cuestión de levantar un refugio, es la creación de un mundo; es el universo que se construye para uno mismo imitando la creación paradigmática de los dioses, la cosmogonía.

Bhaiji fue el primer discípulo que dio un reconocimiento público a la verdadera talla
de Nirmalá.  “Estaba ocupado en mi despacho. Alguien vino con un mensaje de Matají pidiéndome que fuera a Shahbagh. El director de Agricultura —le había dicho— podía encargarse de la oficina ese día. Sin un momento de vacilación dejé todo el papeleo sobre mi mesa y, sin informar a nadie, salí para Shahbagh inmediatamente. Cuando llegué allí, Matají dijo: «Vamos al áshram de Siddhéshwari». Así pues, la acompañé a ella y a Bholanath. Había un pequeño hueco [el vedi], exactamente donde ahora se levantan un pequeño pilar y un língam de Shiva. Matají se sentó dentro del hueco, sonrió y resplandecía de alegría. Grité a Bholanath: «De hoy en adelante llamaremos a Ma por el nombre de Anandamayí». Él contestó inmediatamente: «¡Sí, así será!». Matají me miró durante unos instantes, pero no dijo nada. Cuando estábamos a punto de regresar a Shahbagh ella preguntó: «Todo el tiempo estabas lleno de alegría, ¿cómo es que ahora pareces tan apagado?». Contesté que el pensamiento de volver a casa me había hecho recordar todo el papeleo que había dejado pendiente en la oficina. Ella dijo: «No debes preocuparte por eso». Al día siguiente pregunté a Matají por qué me había llamado tan inesperadamente en mitad del trabajo el día anterior. Dijo: «Para probar cuánto has progresado en los últimos meses». Luego añadió con una risa amable: «Si no hubieras venido, ¿quién habría dado un nombre a este cuerpo?»

La elección del nombre fue un rasgo de la intuición de Bhaiji; en lo más opuesto a la erudición, el saber y la investigación, el momento de nombrar es considerado tradicionalmente como algo muy importante. El nombre emerge en un momento de inspiración en el que nombra. «Ananda» significa simplemente bienaventuranza, una palabra luminosa para un estado luminoso. «Anandamaya» significa el Sí de bienaventuranza. Tal vez «impregnada de bienaventuranza» dé el tono del nombre elegido por Bhaiji.

Después de construir su primer asrham, en el año 1932, Sri Anandamayi Ma, por los próximos cincuenta años de su vida, vagó a lo largo y ancho de la India; nunca permaneciendo en un mismo lugar por mucho tiempo.  Conducida sólo por las necesidades de los muchos devotos que rodearon su carisma para la espiritualidad, la oradora dio comodidad y orientación a todos los que llegaban a ella. La atracción divina que producía en su pueblo no se puede explicar con palabras.   La gente encontró alegría interior y despertar en su presencia, y sentía que era alguien a quien había conocido desde la eternidad. Hay una gran cantidad de historias de Ma y la bendición de su orientación, muchas acompañadas de manifestaciones sobrenaturales.  Muchos ashrams surgieron en su nombre y se convirtieron en centros de actividades espirituales. Incluso, llegó a los dirigentes políticos, y ella era amada y respetada por Mahatma Gandhi y los primeros ministros Indira Gandhi y Nehru.  Muchos Santos y Mahatmas famosos cuentan acerca de Su divinidad, e incluso la proclamaron abiertamente.

No había organización central en el entorno de Sri Ma; quién podía se hacía cargo durante el tiempo que le fuese posible. Los asuntos se arreglaban solos por así decirlo. Es difícil describir la organización puramente espontánea que tenía lugar cerca de Sri Ma. A no ser que uno lo haya experimentado por sí mismo no es posible dar crédito de la naturaleza meramente fortuita de una concurrencia de sucesos que parecían realizar el kheyala de Sri Ma en relación con sus viajes, sus acompañantes y a veces sus lugares de retiro
La defunción de Bholanathji supuso una mejor comprensión de Sri Ma y de su forma de actuar. Sri Ma había sido una esposa muy entregada y le había prestado incansablemente su servicio personal siempre que él estuvo enfermo. Durante su última enfermedad estuvo constantemente postrada junto a su cama. Él murió con la mano de ella sobre su cabeza suspirando la palabra ananda. Esto fue interpretado como que así manifestaba su propio estado de Ananda y paz.

La mayoría de los devotos pensaron que Sri Ma quedaría muy apenada pero se sorprendieron de ver que no había signos de dolor. Permaneció tan serena como siempre. Ella dándose cuenta de la reacción de éstos dijo con dulzura ¿empezaríais a lamentaros y a llorar si una persona se fuese a otra habitación de la casa? Esta muerte está inevitablemente conectada con esta vida. En la esfera de la Inmortalidad, ¿dónde queda la pregunta acerca de la muerte y la pérdida? nadie es una pérdida para mí”. Los seguidores de Sri Ma comenzaron a comprender un poco el significado de su total desapego y sin embargo su compasión desbordante por su gente.
Algunos devotos en alabanza a su mensaje omniabarcante a veces dicen que ella acogía todas las fes como verdaderos caminos hacia Dios. Esto podría ser una descripción insuficiente. El hecho es que Sri Ma no veía diferencias que necesitasen ser enfatizadas; para ella, claro está, sólo existía el Uno. Lo mismo podría decirse acerca de su tratamiento hacia la mujer. No reconocía ni inferioridad ni superioridad. Exigía (si tal palabra se le puede aplicar a ella) la misma alta calidad de ascetismo de los brahmacharis como de las brahmacharinis del ashram. Pureza de discurso, acción y pensamientos fue siempre el ideal que ella proponía para todos los viajeros en el camino de la experiencia de Dios.

Se hizo cada vez más inaccesible porque se decía que no se encontraba bien. Todos sus devotos sabían que la enfermedad le sobrevenía porque no era su kheyala negarles el acceso a ella. Muchas veces había dicho, “¿por qué os sentís tan antagonistas con las enfermedades? Ellas también vienen a este cuerpo como vosotros. ¿os digo yo que os vayáis?”. Accediendo a los ruegos de sus acompañantes, a Sri Ma se le había visto muchas veces también, realizar determinadas kriyas yóguicas para deshacerse de sus males. A finales de los 70 y en 1981 no tenía la kheyala para responder a ninguna clase de petición para su recuperación. Continuó con el cumplimiento de sus numerosos compromisos. No parecía enferma sino tan bella y serena como siempre; pero definitivamente la mayoría de sus devotos se hicieron a la idea de no recibir su darsana tan fácilmente como siempre. Con fines exclusivamente prácticos se había apartado de las audiencias públicas salvo contadas excepciones.

Los últimos días Sri Ma estaba serena pero fuera de lo que era habitual en ella parecía estar alejándose de los ruegos de las gentes a su alrededor. Normalmente siempre prestaba la máxima atención a las palabras de los Mahatmas, pero ahora a cualquier ruego para su recuperación sonreía diciendo, “no hay kheyala”. Sri Jagadgurú Sankaracharya de Shringeri y Sarada Peetham, querían invitarla a Shringeri con motivo de la Durga puja anual y la urgieron a que se deshiciera de su enfermedad a toda velocidad. Respondiendo ella con sus suaves tonos habituales, “este cuerpo no tiene enfermedad, Pitaji. Está siendo reconducido hacia lo inmanifesto. Cualquier cosa que veáis que ocurre ahora conduce hacia ese acontecimiento”. En el momento de despedirse de él al día siguiente (2 de julio) reiteró una vez más la imposibilidad de acceder a sus deseos diciendo, “como el Atmâ, siempre permaneceré contigo”.

Sri Ma, de varias formas, fue apartando gradualmente a sus devotos de su presencia física. No contestaba cartas pero sus corresponsales sintieron su presencia en el corazón y sintieron también que sus preguntas habían sido contestadas. No asistió a ninguna de las funciones que se realizaban con la acostumbrada circunspección a las horas previstas en el Ashram. Había dejado de tomar alimentos desde hacía muchos meses. Las chicas que la atendían solamente le podían dar unas gotas de agua de vez en cuando. Sri Ma pasó sus últimos días en el Ashram de Kishenpur. No hizo despedidas a parte de decir “Shivaya Namah” la noche del 25; este mantra es indicativo de la disolución final de las ataduras mundanas. Pasó a ser inmanifesta la noche del viernes 27 de agosto de 1982 sobre las 8 p.m.

Kankhal a los pies del Himalaya es tierra sagrada. Todas las órdenes monásticas tienen sus sedes en Haridwar. Por consenso de opinión la corporación de Mahatmas al completo se reunió para hacerse cargo de los despojos físicos de Sri Ma. Se le dieron los más altos honores, una procesión de miles de personas escoltaron el vehículo que transportó su cuerpo desde Dehra Dun hasta Kankhal. El Mahanirvani Akhada hizo los preparativos para los últimos ritos del samadhi. Como Sri Ma había dicho ella pertenecía a todos así que todo el mundo participó en dar la despedida al cuerpo humano que había sustentado a su amada Ma durante 86 años.

Su Mensaje
Anandamayi Ma no tuvo ningún gurú que la enseñara, tampoco encontró su conocimiento en libros, pasó seis años intensivos de sadhana (práctica espiritual). Compatibilizaba las labores propias de una mujer de su época con la práctica del yoga y la meditación. Según ella comenta, las asanas fluían espontáneamente a su cuerpo, si intentaba controlarlas o forzarlas se hacía daño. Su aprendizaje espiritual se produjo desde su interior, y eso es lo que aconsejaba a sus seguidores.
Sri Ma no tenía un sistema filosófico sistematizado, su mensaje fue su propia vida. Podemos acceder a parte de su Conocimiento a través de algunas entrevistas y citas que se conservan.

Ella aceptaba todo tipo de caminos para encontrar a Dios, incluso la ausencia de fe.

“Si dices que no tienes fe, este cuerpo (así se llamaba a sí misma) insiste en que debes tratar de establecerte en la convicción de que no tienes fe. Donde hay un «no» a la fe, también hay potencialmente un «sí».”

 

 Pregunta: ¿Por qué hay tantas religiones en el mundo si sólo existe El Uno?
“Él es Infinito. Las concepciones de Él son infinitas y los caminos hacia Él son ilimitados. Él lo es todo, cualquier clase de creencia y también la incredulidad del ateo. Tu creencia en la no-creencia también es una creencia. Él está en todas las formas y es informe.”

Ella tenía una perspectiva monista del universo, todo era Dios para ella, así que vivía en continua adoración de todo. Pasó su niñez entre personas de distintas religiones: hindúes, musulmanes y cristianos. Todos los caminos eran perfectos para encontrar a Dios, incluso no creer en su existencia.

“Si uno se detiene en lo que se puede conseguir siguiendo una sola vía, el objetivo de la vida humana no se alcanzará. Lo que se requiere es una comprensión que desarraigue el conflicto y las divergencias de opinión, que sea completa y esté libre de antagonismo intrínseco. Si no es así, la experiencia interior será parcial e incompleta.”

“En la verdadera comprensión no puede existir ninguna disputa con nadie; se está plenamente iluminado en cuanto a todos los credos, religiones, doctrinas y sectas y se ven todos los caminos como igualmente buenos. Ésta es la comprensión absoluta y perfecta. Mientras haya disensión no se puede hablar de realización.”

La doctrina que exponía era tan completamente universal como alcanzable por cada individuo. Aunque vivió para el bien de todos, no le movía el sacrificio de sí en el sentido cristiano. Lo que hacía por los demás, lo hacía por sí misma: «No hay otros, hay sólo el Uno».

Anne Bancroft, en su excelente estudio de las místicas modernas, Weavers of
Wisdom, cita esta conmovedora afirmación de una mujer inglesa «Sentía que me quería tan absolutamente que nunca podría volver a ser la misma. Aunque sólo la vi unas pocas veces, nunca se ha desvanecido esa sensación, y su presencia está siempre conmigo. Era una persona que podía transmitir de tal manera su visión de la vida y de la realidad que, desde que la vi, siempre he sabido que hay armonía y sentido en el universo».

También dice de forma hermosa: «Todos sentimos una morada eterna en nuestro corazón, un núcleo esencial del ser que no cambia. De este modo Matají, que parece haberse conocido a sí misma como eternidad total, siempre respondía desde esa esencia a la misma esencia en una situación dada». Aunque ella sabe exactamente quién es y dónde está —«soy siempre la misma»— ¡nosotros no sabemos que también estamos donde ella está! No necesitamos en absoluto «llegar a ser» liberados: somos ya libres. Más gráficamente, Anandamayí nos muestra cómo descubrir esto por nosotros mismos. La claridad de la manera en que lo hace es reveladora: «Yo no hago nada por mi propia voluntad».Y tampoco nosotros podemos. Toda acción es la acción de Él.

Bhaiji lo dice así: «Su vida es una sorpresa para todos. Ella muestra mediante sus actividades diarias cómo podemos unir los detalles más pequeños de la vida con el Infinito y cómo podemos cultivar una nueva perspectiva en la relación con nuestros semejantes y hacer de este mundo un lugar de una alegría, una esperanza y una paz nuevas… Ella se consagró total y completamente al bien del mundo. Todos los seres vivos son sus parientes y amigos. “Si piensas que hay algo peculiarmente mío, debo decirte que todo el mundo es mío”»

Estaba totalmente desapegada de lo que pasaba y, paradójicamente, unida por completo a todo. Y las dos cosas son necesarias. Estaba libre del mundo ya que su esencia era la Fuente del mundo y no estaba limitada por sus manifestaciones.  Estar totalmente separado de todo, ser espacio para todo, capacidad para todo, es ser todo eso.

Paradójicamente, si uno es libre de algo, uno es libre para serlo. Ella mostraba esta paradoja: ser libre del mundo es ser el mundo. Estar libre del dolor es ser dolor.

Ella siempre fue la misma, nació niña y siguió sintiéndose niña el resto de su vida. Aunque la llamaban Madre, ella no quería tener esa relación de extremo respeto materno con sus seguidores, prefería ser hija, inocente, liviana y dejarse querer por  ellos como una niña.

“Sé como un niño que nunca crece: la única razón por la que el estado infantil no perdura es el «deseo».”

“Soy una niña y no sé dar conferencias ni pronunciar discursos. Igual que una niña, cuando encuentra algo dulce o bueno, se lo lleva a su madre y a su padre, así yo pongo ante vosotros lo que es dulce y bueno. Tomad lo que os plazca. Lo mío es sólo el balbuceo de un niño. En realidad, sólo tú preguntas y sólo tú respondes. Tú tocas el tambor y yo escucho el sonido.”

“Soy una niña y vosotros sois mis padres. Todos los que no se han casado y los niños son mis amigos. Aceptadme así y dadme un lugar en vuestro corazón. Al llamarme «madre», me mantenéis a distancia. Las madres tienen que ser reverenciadas y respetadas. Pero una niña necesita ser amada y cuidada y es querida al corazón de todo el mundo. Así pues, ésta es la única petición que os hago: ¡hacedme un lugar en vuestro corazón!”

Ella tenía una visión del yoga  tan amplio que cualquier persona podía practicarlo. Aunque el ásana no sea perfecta, cuando se llega a cierto estado de conexión interior, el ásana se perfecciona por sí misma.

“Levantarse, sentarse, caminar, en realidad, cualquier gesto que el cuerpo haga, es llamado ásana. Corresponde al ritmo y la vibración del cuerpo y la mente en cualquier momento particular. Algunos aspirantes pueden meditar sólo si están sentados en la postura indicada por el guru o formulada en los shastras (escrituras) y no de otra manera. Éste es el camino para avanzar en la meditación. Por otra parte, alguien puede comenzar su práctica sentado en una postura ordinaria; sin embargo, en cuanto se ha alcanzado el estado de japa (repetición de un mantra) o dhyana (concentración), el cuerpo adoptará espontáneamente la postura más apropiada. Cuando la meditación se hace cada vez más intensa, las posturas correspondientes ganan en perfección. Cuando se saca un poco de aire de un neumático, el neumático quedará flácido; pero cuando se lo llena en toda su capacidad, permanece completamente estable en su propia forma natural. Igualmente, cuando se ha alcanzado la meditación verdadera, el cuerpo se siente libre y ligero, y al levantarse después de la meditación no hay fatiga de ningún tipo, ni dolor, entumecimiento ni rigidez en los miembros.”

Su mensaje es tan sencillo y universal que apenas hay espacio para la duda.

“La verdad es todo y sin embargo nada; puedes llamarla uno, dos, muchos o infinito; todo está bien.”

Siguió varias sendas de desarrollo espiritual: karmayoga, nama sadhana, bhakti yoga…

 ¿Puede uno beneficiarse espiritualmente a través de sus acciones en el mundo?
Sri Ma: sí, trabajando por el trabajo en sí mismo, tomando parte en el karmayoga. En la medida en que acecha el deseo de diferenciarse uno mismo, es karmabhoga (trabajar para la satisfacción propia). Se hace el trabajo y se disfruta sus resultados por el sentido de prestigio que conlleva. Mientras que renunciando al fruto se convierte en karmayoga.
En todo momento mantén tu mente sumergida en el pensamiento de Dios. De modo que no haya forma de que te extravíes por un camino que lleva hacia la desdicha

Ella tenía la certeza de que la gracia de Dios siempre está a nuestra disposición
“ Dios siempre es misericordioso. Su Gracia fluye perpetuamente libre y sin causa. Mantén derecha tu vasija para que se llene hasta arriba”.
También confiaba siempre en la armonía de su voluntad, a pesar de las dudas de nuestra mente.
“ Pon tu confianza en Él. No sabes si por una soportable desgracia Él no estará despejando de tu camino una calamidad mayor”.

Sri Ma llegó en un momento en el que la India igual que el resto del mundo atravesaba muchas crisis. En todas partes ella permaneció como una persona que repartía esperanza y solaz y sostenía los viejos ideales de la tradición hindú por encima de las abrumadoras e impactantes influencias del exterior. Ella comprendió completamente las implicaciones existenciales de la era tecnológica actual y por su manera de estar en el mundo lo puso en una perspectiva correcta para todos aquellos que deseaban ver más allá. Podríamos decir que el “mensaje” transmitido por su estancia en la Tierra es que Dios está tan presente en el mundo perteneciente a la investigación científica como en la era de la mitología.

Su definición de Gurú:
“Por definición, el gurú refleja las necesidades más profundas y urgentes de todos sus seguidores.”
“Aunque el guru encarne el deseo de realización de una miríada de devotos, también extiende, expande y eleva a una sensibilidad nueva y desconocida a aquellos que ponen su atención en él o ella.”

¿A qué senda pertenece?
Anandamayi Ma nunca se interesó por los libros, ni por seguir una vía concreta de pensamiento. Su Conocimiento venía del contacto íntimo con el Ser. Para ella todo es Dios. Tiene una perspectiva monista. Según la filosofía Vedanta todo es Brahman. Brahman mora dentro de nosotros como Atman. Jiva es el alma individual, se identifica con las limitaciones y está atrapado.

Según Anandamayi, podemos encontrar Atman en nosotros a través del pensamiento de Dios.

“En todo momento mantén tu mente sumergida en el pensamiento de Dios. De modo que no haya forma de que te extravíes por un camino que lleva hacia la desdicha”
Karma yoga y bhakti yoga
Ella explica de una manera extraordinariamente sencilla como aplicaba estas dos sendas del yoga en su propia vida. Todo lo que hacía, era de forma desinteresada, en Ella todo era devoción a todos los seres, ya que veía en todos ellos a Dios.

“Este cuerpo ha vivido con padre, madre, marido y los demás. Este cuerpo ha servido al marido, por eso puedes considerarlo esposa. Ha preparado platos para todos, por eso puedes considerarlo cocinera. Ha hecho todo tipo de limpiezas y trabajos domésticos, por eso puedes considerarlo sirvienta. Pero si lo ves desde otro punto de vista, comprenderás que este cuerpo no ha servido a nadie sino a Dios. Pues cuando yo servía a mi padre, madre, esposo y los demás, los consideraba simplemente como diferentes manifestaciones del Todopoderoso y como tal los servía. Cuando me sentaba a preparar la comida, lo hacía como si fuera un ritual, pues la comida cocinada estaba, en definitiva, destinada a Dios. Todo lo que hacía lo hacía en un espíritu de servicio divino. Por tanto, no era muy mundana, aunque siempre estuviera metida en asuntos domésticos. No tenía más que un ideal: servir a todos como a Dios, hacer todo por Dios.”

Bhakti yoga
Pregunta: ¿Cuál es el camino más fácil hacia Dios?
Respuesta: Las lágrimas abundantes.
Pregunta: ¿Y si las lágrimas no llegan?
Respuesta: Entonces debes buscar la compañía de aquellos que derraman lágrimas,
quiero decir, en satsang. Éste es el camino más fácil hacia Dios, por el amor y la devoción.

Gnana Yoga
Pregunta: Se pide a la gente que adore a Dios, que cante Su alabanza en himnos, que
realice puja, que repita constantemente Su nombre, y todo eso se hace sin saber qué es
Dios. ¿Puedes explicarlo?
Respuesta: Dios es conocimiento total, y uno no puede conocer Su naturaleza verdadera hasta que alcanza el conocimiento del Sí. Entonces, se descubrirá que Él no era otro que uno mismo, el Atman único, el Sí único, y que Él es con forma como el mundo y sin forma como Chit, Conciencia Pura. Entretanto, las oraciones, el culto y la meditación tienen que ser realizadas.

Karma Yoga y Raja Yoga
Pregunta: ¿Cómo puede estar libre nuestra mente para la oración y la meditación cuando estamos tan agobiados por las responsabilidades del trabajo y la familia? ¿Qué debemos hacer en este caso?
Respuesta: Deja que el trabajo se haga espontáneamente, sin tensión. Trabaja sin el sentimiento de que eres tú quien trabaja. Tómalo como si fuera el trabajo de Dios, que se hace a través de ti como instrumento de Él. Entonces tu mente estará en reposo y en paz. Esto es oración y meditación.

 

 

Mi impresión personal

Siempre he querido “conocer” algún Gran Maestro, quería saber qué es eso de la Iluminación. He tenido la suerte de conocer ese estado en la vida de Anandamayi Ma. Su forma de Ser me llega profundamente y me ayuda a amarme más. Su ejemplo humilde y enorme me ayuda a darme cuenta de mi grandeza. Su profundo amor por todas las criaturas de este mundo me anima a seguir buscándolo. Su forma liviana de actuar me convence de que es posible una vida sin apego al sufrimiento, una vida fácil, desde el amor hacia uno mismo y hacia los demás, desde el conocimiento de Dios en uno mismo y en todo.

No tengo muchas más palabras para expresar lo agradecida que me siento de haberla “conocido”

Creo que todavía no soy capaz de entender completamente quien fue Ella ni qué es este enorme y perfecto Todo en el que vivimos, pero sé que lo conseguiré algún día.