Hace un par de semanas que a Patrick le dijeron que tenía que ir a Madrid a trabajar dos semanas, ¡las dos semanas que yo iba a estar en Holanda! ¿Patrick en Holanda y lo en Madrid? “¿Porqueeeeeee?”, grité 😉 Tras tres años y medio de relación a distancia en los que deseé que le mandaran a un proyecto a Madrid, y ahora, justo en las dos semanas en las que iba a estar en Holanda, le mandan a Madrid. Quiero hablar con el responsable! Lo bueno es que lo dejé ir, pensé: “Si se va a Madrid, pues me voy con él y listo…” Pero eso tampoco me hacía sentir muy bien. Tenía planeado escribir, y este es el entorno que más me ayuda a hacerlo de forma productiva. Así que lo dejé ir, y elegí confiar que al final siempre saco lo mejor de cada situación. Pues yo seguí con lo mío, pasaban los días y no había noticias de Madrid. Hasta ayer, que le dijeron, “tienes que ir a Madrid dos semanas”. La misma noticia, en dos momentos distintos provocó en mi dos reacciones distintas, porque ahora sí era un buen momento, nos vamos y volvemos casi a la vez, y vamos a compartir un fin de semana juntos ¡Quiero hablar con la responsable para felicitarla! Pero si soy yo…

Tenemos tanto potencial ¡y a veces no lo usamos! (yo la primera) Y como hay estudios que dicen que enseñar ayuda al que enseña a aprender, quiero seguir enseñándolo a los cuatro vientos. Tengo tantas nuevas ideas que me he traído del crucero y otras tantas que estoy desarrollando en el libro que quiero compartirlas todas en el próximo taller de la Ley de Atracción. Así que, si quieres aprender a saltar de alegría a medida que vas creando la vida que deseas, vente, porque es una experiencia que no vas a olvidar.

Y si te apuntas hoy, además de cambiar tu vida, te regalaré una copia de mi libro Sé feliz ¡ya!, que llegó a ser número 1 en Amazon en las primeras semanas de su publicación, y que, aprovecho para contarte que está en proceso de re-edición por Aguilar, editorial que forma parte del grupo editorial más grande del mundo, Penguin Random House!!!

¡Te espero!

Un abrazo

Alicia

PD: Sé que lo sabes, pero quiero recordarte que mereces ser feliz.

PD2: Y te lo voy a seguir recordando, una y mil veces, hasta que vivas la vida maravillosa que mereces.