UNA CLASE DE YOGA DIFERENTE

En una de las clases de yoga de los últimos meses, acompañando en mis prácticas a Laura, la profesora que siempre tiene una sonrisa y una palabra tranquilizadora para cada uno de los alumnos, después de una buena toma de conciencia, y del calentamiento del cuerpo y la mente para empezar la práctica, incluyendo unos cuantos saludos al sol ;-), Laura saca de una bolsa un juego de cartas… venid venid al centro, juntaos para ver este juego… eh? jugar? pero no teníamos clase de yoga?

Os acordáis de los juegos de cartas que tenían parejas y tenias  que memorizar dónde estaban? …

Pues estuvimos jugando a algo así, a un juego de memorizar las posturas de yoga, además cada una de nosotras teníamos  que ir enlazando una postura con otra para hacer secuencias que estuvieran a la vez alineadas con la respiración. Fue un trabajo muy interesante porque ponía a la vez en práctica la memoria, la diversión, la respiración, el trabajo físico y el trabajo en equipo perdiendo la vergüenza entre todas. Una clase que se nos hizo cortísima y que nos encantó. Gracias Laura!

Lo que me dejó claro es que el yoga puede hacerse de muchas maneras, a la vez que puede darse a muy distintos grupos de personas y por supuesto los niños (y a los adultos que se sienten niños también).

El yoga puede ser un juego, una historia de animales que se van definiendo según las posturas:

El yoga puede ser una canción, una relajación con una buena música de fondo, un cuento de un guerrero o una guerrera, un parar  y estar en silencio, una voltereta siendo conscientes de lo que están haciendo… Y el yoga sobre todo puede ser divertido, no nos queda ninguna duda. Espero que el yoga sea un placer para vosotros, y que en algún momento os acerque también a la niñez.

Igual os hace reflexionar un poquito… ya me diréis.

Carlota